Noticias y comentarios. 7 de Junio de 2026

El Papa reivindica las raíces religiosas de España y advierte en la fiesta del Corpus de la tentación de alimentarse «de un pan que no sacia»

Pidió que la rica tradición religiosa del país no se convierta en «un museo del pasado que visitar», sino en una «escuela de fe de la que beber también hoy»

Con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi, el Papa ha presidido una misa estacional en la Plaza de Cibeles ante una multitud de 1.200.000 personas. La afluencia fue de tal magnitud que los accesos tuvieron que cerrarse por completo al alcanzarse el límite de aforo, dejando incluso las zonas habilitadas con pantallas auxiliares totalmente saturadas.

https://www.eldebate.com/religion/iglesia/20260607/papa-reivindica-raices-religiosas-espana-advierte-fiesta-corpus-tentacion-alimentarse-pan-no-sacia_426017.html

 

EXCEPCIONALMENTE, EL BLOGG DE ESTA SEMANA CONTIENE SOLAMENTE DOS TEXTOS, PARTICULARMENTE INTERESANTES

 

Declaraciones de Chris Olah, cofundadorde Anthropic, sobre la encíclica "Magnifica humanitas" del Papa León XIV.

Quiero empezar con algo que puede sonar extraño viniendo del cofundador de una empresa de IA, y de alguien que eligió este trabajo por el deseo de contribuir al bienestar de la humanidad.

Cada laboratorio de IA de vanguardia, incluido Anthropic, opera dentro de un conjunto de incentivos y limitaciones que a veces pueden entrar en conflicto con el propósito de hacer lo correcto. La presión por mantener la viabilidad comercial y permanecer a la vanguardia de la investigación. La presión geopolítica. Y las presiones más antiguas y simples del orgullo y la ambición. Por muy sinceramente que cualquiera de nosotros pretenda hacer lo correcto —y creo que muchos lo hacemos—, siempre nos veremos influenciados por esos incentivos.

Por eso, si queremos que esta tecnología funcione bien, es fundamental que haya personas ajenas a esos incentivos: personas que se preocupen por el buen funcionamiento y que insistan en la seguridad, que presten mucha atención, que estén dispuestas a decir las cosas como son, que estén dispuestas a ser nuestros críticos sinceros y reflexivos. Es a través del diálogo y el esfuerzo mutuo, a través dela interacción, que la humanidad logrará grandes cosas. Eso es lo que veo en Magnifica Humanitas, y por eso agradezco a Su Santidad y a la Iglesia que hayan emprendido esta labor de discernimiento.

A menudo nos centramos en lo que nos divide, pero la humanidad, llena de dignidad y conciencia, tiene mucho en común. En las conversaciones que hemos mantenido en Anthropic con líderes de diversas religiones y tradiciones culturales, hemos encontrado una convicción compartida y profundamente arraigada: si esta tecnología va a llegar, debe ser beneficiosa, por el bien de nuestra comunidad y por el de las generaciones futuras.

¿Qué son estos sistemas?

Algunos podrían creer que los asuntos de IA los manejan mejor los informáticos como yo. Se equivocan: las preguntas que plantea la IA son más complejas que la comunidad de investigación en IA, no solo por sus implicaciones, sino también por su naturaleza.

Los sistemas de IA no se diseñan como un puente o un avión. Entendemos un avión porque diseñamos cada una de sus partes y comprendemos la física que lo rige. Los modelos de IA no funcionan así. Se desarrollan, sobre una estructura inspirada en el cerebro, a partir de una enorme herencia del pensamiento y el lenguaje humanos.

Y lo que ha surgido es mucho más sutil, extraño y hermoso de lo que la ciencia ficción nos había preparado. No son los robots fríos y calculadores que nos prometieron. Están hechos de nosotros, de nuestras palabras, y, como observa el Santo Padre, en muchos sentidos siguen siendo misteriosos incluso para quienes los entrenamos.

Si sirve de algo, a veces lo describo como si fuera un poco como dar vida a un personaje de ficción. Y ahora estamos entrando en un mundo extraordinario donde esos personajes de ficción nos hablan, trabajan y tienen empleos.

Esto plantea interrogantes que van más allá de la informática. La maquinaria que lo hace posible es fruto de las matemáticas, la programación y la ciencia. Pero qué personaje elegimos, cómo interactúa con el mundo, cómo debería interactuar con él: estas son cuestiones que atañen más claramente a las humanidades, a la religión, a la filosofía y a la sociedad en general.

Tres preguntas para el discernimiento

El llamado de Su Santidad a la reflexión es sumamente oportuno. Quisiera mencionar tres cuestiones en las que creo que la voz de la Iglesia es más necesaria.

El primero es nuestro deber para con los pobres del mundo.

Existe una posibilidad real de que la IA desplace la mano de obra humana a gran escala. Si eso sucede, apoyar a quienes sean desplazados será un imperativo moral de proporciones históricas. Esta tarea será bastante difícil, pero me preocupa que la mayoría de los debates pasen por alto un desafío aún mayor. El desarrollo de la IA se concentra en un puñado de naciones ricas. ¿Cómo podemos asegurar que los beneficios de la IA se compartan globalmente? No contamos con un mecanismo para ello. Es un problema sin resolver, y es el tipo de problema que la Iglesia históricamente se ha negado a permitir que el mundo ignore.

La segunda es la necesidad de imaginación y ambición moral respecto al florecimiento humano.

Si los modelos de IA se generalizan, ¿cómo será el florecimiento de los seres humanos, las familias y el mundo? Hoy en día, los padres ya se preocupan por la mente de sus hijos; las personas, por el futuro de su trabajo. Estas no son preguntas que un laboratorio pueda responder, pero son preguntas que tradiciones como la suya han planteado durante milenios, y necesitamos que continúen transmitiéndolas en este nuevo momento histórico.

El tercer punto es la necesidad de discernimiento sobre la naturaleza de los modelos de IA.

Soy científico. Dirijo un equipo de investigación que estudia la estructura interna de estos modelos: qué sucede realmente en su interior. Y seré sincero: seguimos encontrando cosas misteriosas, incluso inquietantes. Encontramos estructuras que reflejan resultados de la neurociencia humana. Encontramos evidencia de introspección. Encontramos estados internos que  reflejan funcionalmente la alegría, la satisfacción, el miedo, el dolor y la inquietud. No sé qué significa esto, pero creo que justifica un análisis continuo.

Un comienzo

Me gustaría concluir con una petición.

Necesitamos que más personas en todo el mundo —comunidades religiosas, sociedad civil, académicos, gobiernos y, en definitiva, todas las personas de buena voluntad— hagan lo que Su Santidad ha hecho aquí: tomar esto en serio, analizarlo detenidamente e impulsar los acontecimientos en una mejor dirección. Necesitamos críticos informados que les digan a los laboratorios cuándo estamos fallando. Necesitamos voces morales que no se dejen doblegar por los incentivos.

Hoy es solo el comienzo: el inicio de una larga colaboración entre quienes estamos construyendo esto y quienes pueden ver lo que nosotros, desde dentro, no podemos.

Hoy se vislumbra con fuerza la forma que podría adoptar este proyecto global de buena voluntad. Que sea también un primer paso decisivo hacia un futuro esperanzador para la magnífica humanidad.

Gracias.

https://estrategia.la/2026/05/26/chris-olah-cofundador-de-anthropic-opina-sobre-la-enciclica-magnifica-humanitas/

 

Por qué persuadir es más difícil de lo que parece

Por Miguel Ángel Sanz

Doctor Ingeniero Industrial por la Universidad de Oviedo, MBA por INSEAD y graduado en Teología por la Universidad de Deusto. Actualmente es Partner en Madavi. Es profesor en la Universidad de Navarra, en la Universidad de las Hespérides y en La Judge Business School de la Universidad de Cambridge

La mente no busca solo verdad

Nos gusta pensar que las personas cambian de opinión cuando se enfrentan a mejores argumentos. En teoría suena razonable. En la práctica, casi nunca ocurre de forma tan limpia. Si el argumento contrario nos obliga a reconocer que llevábamos años equivocados, o que nuestra posición tenía una grieta seria, la reacción automática no suele ser la revisión serena. Suele ser la defensa.

Persuadir no consiste solo en tener razón, sino en conseguir que el otro no sienta que pierde su mundo al admitirlo. Esa es una diferencia enorme. La persona no está defendiendo solo una opinión; está defendiendo la imagen que tiene de sí misma. Y cuando eso ocurre, el debate deja de ser intelectual y se vuelve psicológico.

Por eso hay conversaciones que no avanzan aunque haya datos de sobra. El problema no es que falten evidencias. El problema es que sobran costes personales.

La disonancia cognitiva en acción

Eso es lo que llamamos disonancia cognitiva —aunque muchos usan el término sin tenerlo del todo claro—: la incomodidad que aparece cuando una creencia choca con algo que la contradice. En lugar de aceptar esa contradicción, la mente intenta resolverla, mejor dicho, negarla, de maneras menos dolorosas. A veces cambia de tema, como quien mueve la portería. A veces responde ad hominem. A veces “lee” tu mente y te atribuye intenciones que no has expresado. A veces recurre a analogías en vez de razonar. A veces se enreda en una ensalada de palabras. A veces insiste en que todo es “complicado” y no se puede resumir. Y a veces empieza con el clásico “o sea que…”, señal de que viene un hombre de paja. En el extremo final, ya no discute ideas: te etiqueta y te coloca en una casilla. Son señales de que la mente ya no está procesando libremente ni argumentando, sino defendiendo emocionalmente su posición.

Y esto no le pasa solo a los demás. Nos pasa a todos. Ese es el punto incómodo. Uno suele ver con mucha claridad la disonancia de sus adversarios, pero no la propia. La mente es excelente detectando la ceguera ajena y pésima para identificar sus propios trucos.

Lo que enseña la entrevista motivacional

Aquí es donde William Miller y la entrevista motivacional aportan algo muy valioso: la resistencia no se vence a empujones, se acompaña. Cuando una persona se siente presionada, se atrinchera; pasa con un paciente al que se le sermonea, con un fumador al que solo se le dice que “tiene que dejarlo” o con alguien que percibe que le están corrigiendo desde arriba. En cambio, cuando se siente escuchada —por ejemplo, si el médico pregunta qué le preocupa de verdad o qué le gustaría que fuera diferente, o si el interlocutor empieza por reconocer lo que hay de razonable en su postura— baja la guardia. Y cuando conserva autonomía, puede acercarse al cambio sin sentirse vencida.

Eso tiene una aplicación muy clara en cualquier conversación difícil. A menudo conviene empezar con una pregunta, no con una refutación; con un reconocimiento, no con un golpe; con ayuda para pensar, no con una exigencia de rendición.

El problema de tener razón

Hay una paradoja cruel en todo esto: tener razón no garantiza persuadir. A veces incluso lo dificulta. Un argumento muy sólido puede ser peor recibido que otro más débil pero emocionalmente más digerible. ¿Por qué? Porque la mente humana no está diseñada solo para evaluar pruebas. También está diseñada para mantener cohesión, pertenencia y autoestima.

Más humanos

La lección más útil podría ser esta: persuadir no es triturar defensas, sino reducir el coste de cambiar. La verdad no siempre entra si llega con dureza; a veces necesita tiempo, contexto y una salida digna para el cambio.

Quizá por eso la persuasión más eficaz no es la más agresiva, sino la más humana: la que nace de la caridad y del amor al prójimo. No se trata de ganar una discusión, sino de abrir un camino.

Bibliografía

Adams, Scott. Win Bigly: Persuasion in a World Where Facts Don’t Matter. Portfolio, 2017.

Kahneman, Daniel. Thinking, Fast and Slow. Farrar, Straus and Giroux, 2011.

Miller, William R., y Stephen Rollnick. Motivational Interviewing: Helping People Change. Guilford Press, 2023.

https://centrocovarrubias.org/cdc/2026/06/02/por-que-persuadir-es-mucho-mas-dificil-de-lo-que-parece-miguel-angel-sanz-junio-de-2026/


 

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